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Rescate en Marte 2: Mueve el culo a Marte chaval!

Rescate en Marte 2: Mueve el culo a Marte!

                                                            Introducción

La criatura vagabundeaba por las solitarias y arenosas llanuras de su planeta natal: el rojizo Marte. No estaba sola, otros espectros como ella habitaban aquellas extensas llanuras que otrora, miles de años antes, fueron fértiles campos, bósques frondosos y rios caudalosos, cuyas aguas cristalinas reflejaban la palidez del astro Rey. En aquellos tiempos, esas criaturas eran seres vivos de carne y hueso y gozaban de la vida, de la naturaleza como haría cualquier humano del vecino planeta Tierra. Pero de aquel tiempo solo queda el recuerdo en la mente de esas criaturas. Y las demominamos criaturas por decirles de algún modo. Poco queda de aquellas criaturas que disfrutaban de un joven y rico Marte

Realmente ya no son seres vivos tal y como los conocemos. Si un humano se transportará allí, al lado de uno de tales engéndros, lo más probable es que no viese nada; para los ojos de los seres vivos, esas criaturas son completamente invisibles por la sencilla razón que ya no tienen piel, ni huesos ni sangre ni nada. Bueno, algo si tienen, alma y energía, una enorme concentración de energía que, cual maravillosa piel, encierra la esencia vital de tales organismos; porque eso es lo que son: concentraciones de energía. Pero a diferencia de la energía nuclear, eléctrica, solar, etc...ésta es especial pues estos seres piensan, sienten, padecen como los seres vivos de su lejano vecino terrícola. No son concentraciones energéticas inertes sino otra clase de seres vivos.

Como llegaron a esta situacion estos marcianos o arenitas? Podriamos llamarlos arenitas pues marcianos esta como muy usado y no describe realmente lo que son. La ciencia ficción ha denostado demasiado a las criaturas de Marte, tanto en libros como en el cine, tratándolos de criaturas viscosas, de cerebros grandes, asquerosas, etc...Pero estos habitantes de Marte no son así. Son seres de energía pura, perfectos, que no necesitan alimentarse, que no sienten ni frio ni calor, que no mueren a menos que algo consiga penetrar su piel energía. Y realmente hay muy pocas cosas que puedan hacerlo. Pocos arenitas han muerto desde la Gran Extinción. Algunas novas los pillaron desprevenidos y esa enorme concentración de energía si ha acabado con alguno de ellos. Pero son realmente pocos. Durante milenios su población se ha mantenido estable aunque es una fracción de la que antaño fue, cuando eran seres vivos. La extinción que sufrió el planeta rojo fue devastadora, y así como murieron sus bosques, rios, lagos y vegentación, así murieron los arenitas.

Bueno, no todos, o evidentemente estas criaturas no estarian recorriendo la superficie marciana. Antes del cataclismo, la civilización marciana estaba muy desarrollada. Los habitantes de Marte, los antecesores de los arenitas, eran una raza muy parecida a la humana, de piel blanca (por la carencia de rayos luminosos del sol), mas altos y finos que los humanos terrícolas pero sorprendentemente parecidos. Estos humanos eran increiblemente inteligentes y dominaban tanto las ciencia como las artes a un nivel tal que harían palidecer de envidia a sus vecinos terrestres.

Cuando Marte entró en el declive, pues era un planeta viejo que ya no podía sustentar la vida, los científicos decidieron emplear sus vastos conocimientos en salvar a su raza. Pese a todo su poder no fue una tarea facil y se precisaron siglos para desarrollar la tecnología necesaria para convertir a los arenitas en seres inmortales, que pudieran subsistir en el planeta frio y muerto en el que se estaba convirtiendo su hogar. Casi no lo consiguen a tiempo, muchos, la mayoria de sus habitantes murieron. Pero los que quedaron se sometieron a la Transformación que convirtió sus frágiles cuerpos orgánicos en las criaturas de energía que viven actualmente. Toda la energía vital, el alma, la mente, los pensamientos, las emociones fueron convertidas en energía pura y encerradas en más energía para que no se dispersase. el resultado son unos seres que podríamos considerar fantasmas o espectros, hechos de energía. Los arenitas habían coneguido la inmortalidad, salvar a unos cuantos miembros de su especie, convirtiendose en seres de pura energía.

Pero no todo fue maravilloso. Muchas de esas criaturas perdieron el aliciente por la vida. No solo por la gran tragedia de ver morir a sus amigos y familiares mientras ellos se salvaban, lo cual les dejó unas secuelas psicológicas muy importantes sino porque, al renunciar a sus cuerpos mortales, renunciaron a parte de si mismos. Al no necesitar nada, ni comer, ni beber, ni hacer el amor, perdieron el aliciente por la vida. Ya no necesitaban investigar nada, pues la medicina había desaparecido al no enfermar. La ingeniería tres cuartos de lo mismo pues ya no necesitaba construir coches, ni casa, ni naves ni nada. Se desplazaban a velocidades cercanas a la de la luz con solo desearlo. No necesitaban cubículos donde refugiarse pues nada les afectaba, ni el frio ni la lluvia.

Por eso vemos a muchos de esos habitantes vagando sin rumbo por el planeta. Pues son eso, espectros, seres fantasmales que no pueden morir, que solo les quedan sus recuerdos de una vida pasada, su añoranza por unos tiempos más felices. Por eso, pese a no tener cadenas como los fantasmas de las novelas de terror terricolas, estan atados a la superficie de Marte por unas cadenas que los oprimen, la de la añoranza y la desesperación. Son seres fantasmales...un triste final para una otrora poderosa raza.

Pero no todos son así, algunos, los más curiosos, los que fueron científicos, o artístas, o simplemente gente que se dejaba llevar por sus ansias de saber, aprovecharon la enorme oportunidad que se les presentaba ante si. Eran como dioses, unos seres que podían recorrer el universo, investigarlo, saciar su curiosidad, aprender....

Y así, cargados de un vasto poder, emigraron de Marte, se fuerona  visitar a sus vecinos terricolas, aunque no se quedaron demasiado pues nos consideraban una raza primitiva y sin gran interés. De todas maneras fueron volviendo a lo largo de los siglos a visitarnos (y con ello crearon el mito de los fantasmas, pues es así como los considerariamos los escasos humanos que tenían la habilidad de poderlos ver u oir) pero siempre se iban a ver nuevos mundos, a aprender, a conocer nuevas formas de vida, civilizaciones, mundos habitados o no, nuevas formas de energia y cualquier cosa que fuera desconocido para ellos y pudieran asimilarlo a su ya vasto almacen de conocimientos. Pues si algo realmente tenían esos seres no solo era una enorme curiosidad sino que su transformación les había dotado de una inteligencia aun más portentosa y de una memoria que era practicamente inagotable. Y como estos seres se podía comunicar con el pensamiento a distancias prodigiosas, todos ellos tenían los mismos conocimientos y las mismas vivencias. Realmente eran una raza increible, casi dioses.

Pero de vez en cuando volvían a Marte, se cansaban de explorar y necesitaban ir a casa, a descansar de emociones, a encerrarse en si mismos, a dejarse llevar por los recuerdos y se convertian en espectros que vagabundeaban por la superficie. Hasta que su enorme curiosidad les hacía querer emprender viaje...Así eran los arenitas....

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